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Los tres consejos de oro para un emprendedor millennial

Hoy en día, sobre todo entre las nuevas generaciones, existe un pensamiento generalizado de que todos tendríamos que tener una idea brillante, llevarla a cabo, ganar millones de pesos y vivir tranquilos el resto de nuestras vidas. Sin embargo, esta ilusión dista mucho de la realidad. ¿Cómo conseguir que alguien invierta en tu idea? ¿De qué manera convencemos a alguien de que nuestra idea se materializará en un exitoso negocio?

Lo primero que tenemos que entender que el emprendimiento no se trata de inventar la rueda. Personalmente, creo que se trata de intentar mejorar las cosas, superando los obstáculos que puedan aparecer, desde nuestras capacidades y oportunidades. Por tanto, considero que el emprendedor estará, en gran parte, influenciado por su actitud. Es por esto que mis tres consejos de oro apuntan en esa dirección:

Aprende a escuchar... y a preguntar

La infoxicación a la que estamos sometidos hoy en día muchas veces dificulta que escuchemos. Oímos mucho ruido. Sin embargo, ¿cuándo fue la última conversación que tuvimos, sin ser interrumpidos por emails, llamadas, whatsapps…? En esas interrupciones es donde se nos escapa el contenido de valor que podríamos, y deberíamos, aprender de los que nos rodean. La segunda parte de este primer consejo va en esta misma línea. No sé si sean conscientes de que ya nada se pregunta, más que a siri o a Google. ¿Son ellos los más sabios? Tal vez para darnos indicaciones. Pero no creo que para todo. Los millennials, la generación Z… tienen que entender que los “mayores” sabemos mucho, y hemos vivido muchas cosas que, de una manera u otra,  les tocará vivir. ¡Pregunten!

Muestra disposición a rectificar

Es un tópico hablar de las veces que se equivocó un triunfador… pero es tan tópico como cierto. Todos nos equivocamos. Y no tiene tanta importancia. Lo importante es cómo reaccionamos, después de haber cometido un error. Es importante conocer, escuchar, saber por qué nos hemos equivocado… y rectificar. Si no lo hacemos, estaremos chocando contra un muro una y otra vez.

Cree en lo que hagas, si no, no convencerás a nadie

Por último, algo que parece básico y, sin embargo, no lo es tanto: tenemos que creer en lo que hacemos. ¿Tú apostarías por ello? ¿Invertirías en tu idea? Si tienes dudas al responder esta pregunta, es que no estás convencido. ¿Serás capaz de convencer a alguien de que invierta su tiempo, su dinero… en algo de que lo que ni tú estás convencido? Me sorprendería.

El emprendimiento es algo con lo que he vivido desde que recuerdo. Tiene parte de riesgo y parte de apostar por lo que uno cree, sin embargo, lo más importante es la recompensa. Ver que tu idea se materializa, crece y evoluciona contigo, no tiene precio.

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Alejandro Posada Cueto © Copyright 2018. Todos los derechos reservados
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